24.5.11

Tú, que pudiste ser cualquiera,
que invadiste con tu boca mi rutina,
que usaste tu cuerpo en mi frontera,
como cabeza de playa clandestina.

Tú, que llenaste mi pelo de ceniza,
que sofocaste el fuego con tu risa,
que me inundaste de arenas movedizas,
que maniobraste sin pudor por mi cornisa.

Tú, que empujaste el Mundo al infortunio,
que rompiste el tímpano del miedo,
que atrapaste el sol en su solsticio,
que inflamaste la cúpula del trueno.

Tú, siempre tú...aunque pudiste ser cualquiera,
elegiste ser mi bandera, mi estandarte, mi tótem, mi lingote, mi moneda, mi corona, mi copa, mi guirnalda, mi medalla, mi promesa más certera.

Mi Tú...

17.2.11

El extraño caso del Gigoló pobre y la Meretriz menopáusica

Parecía otra noche más de terror, del terror de saber que nada pasaría. Ya eran más de 3 años de que el negocio se había ido al caño. Nadie entraba a ese prostíbulo inmundo; las chicas, que llegaron a ser suyas, habían emigrado al Salón de Table Dance de la acera de enfrente, donde tenían más éxito (es decir, ganaban más dinero). Y hoy ahí estaba él, sólo, sin nadie que estuviera tomando, ó bailando, ó encendiéndose. Solo una chica que acaba de llegar a la gran ciudad y que seguro se iría en menos de un mes, estaba ocupando uno de los cuartos. De pronto, apareció en su mesa, aquella que había sido su estrella 20 años atrás, esa misma que de tanto ajetreo, le ayudó a construir la fama de ese lugar, donde iba medio mundo: políticos, artistas, empresarios, maestros, deportistas, turistas y hasta ministros de culto religioso. Esa misma a la que en estos tiempos, las hormonas del amor la habían abandonado.


Comienzan a compartir una botella de whisky, además de la pena mutua que era ya no tener el éxito de antes. De pronto, ella sonríe como inspirada por el mismo demonio. Le propone un plan a él, le cuenta los pormenores, pasando de la incredulidad a la soberbia, decide cerrar el trato con ella. Sabía que vendría algo bueno para ellos.


Al día siguiente, ella pone una manta donde anuncia una serie de promociones que harían más atractiva la experiencia de pasar por sus piernas. Primero es un viejo al que le gusta pasear a su perro, luego una señora que va regresando del mandado, y los pocos minutos todo el pueblo ya murmuraba acerca de la última linea en su manta: "Si eres eyaculador precoz, pregunta por el descuento que le doy al alcalde".

El dueño del sitio, sale al corredor sorprendido de ver a la muchedumbre expectante que no dejaba de mirar la manta. Se acerca a ellos, la lee cuidadosamente; como poseído se lanza adentro del hostal y sólo se escuchan sus pasos subir la escalera. Patada a una puerta, gritos, vidrios rotos, y de nuevo sus pasos bajando la escalera. Y de pronto aparecen por el umbral, él jaloneándola y sacándola del lugar.

Ella le pregunta ¿Por qué?. Él le contesta que no va a permitir que se ventilen las intimidades de sus clientes, que en 20 años de negocio la discreción era su fuerte, que tenía un pacto entre caballeros con cada uno de sus clientes, que él había sido el artífice que hacía posible la realización de tantas fantasías y el responsable de que jamás se revelaran las perversiones y fetiches de sus parroquianos.

Ella le dice que está equivocado, que no está revelando nada, que le da la oportunidad de rectificar. Voltea a la muchedumbre y les pide apoyo a cambio de ofrecer sus servicios con descuento si logran convencer a su jefe de volverla a aceptar. Comienzan las rechiflas, las arengas, los insultos. El dueño del lugar les increpa diciendo que tiene pensado cerrar el negocio por que ya nadie va. La gente le promete regresar si él antes reinstala a esa mujer madura que aún vendiendo su cuerpo, jamás se rindió ante nadie.

Trato hecho. Risas, aplausos, porras, entrada triunfal, todos adentro, la felicidad total...del incidente ya pocos se acuerdan, sólo de vez en cuando, la esposa del alcalde creé escuchar murmuraciones a sus espaldas.

FIN


JLS, sin más que agregar

9.1.11

Palabras más, palabras menos...

...tendría que escribir más a menudo, si en verdad como dices preferirías que no existiera a no tenerme; si en verdad como digo preferiría no existir a que me tengas de esa forma.


Una serie de palabras bien escogidas y mejor ordenadas, son suficientes para calmar la impaciencia que dejas cuando no estas a mi disposición; la misma impaciencia que me abruma al filo del momento del día donde la caprichosa felicidad debería aparecer al menos por unos minutos y cambia la agenda discrecionalmente.


Las palabras que usamos y la manera en que las usamos, si bien no nos definen, nos radiografían el interior; pero hay que ver la placa a traslúz, y sobretodo hay que tener el conocimiento para saber interpretarla.


Y cuando las palabras se ausentan, cuando tenemos un silencio de nuestro lado, ya no ocupamos ese lapso para pensar mejores palabras, ó mejores usos para las palabras, ó mejores combinaciones de las palabras. Si hay escritas una cantidad infinita de palabras, existe también un universo infinito e incontable de cosas por decir, por escribir, por tuitear.


Y si nos quedan tantas palabras por decir, ¿Por qué siento a veces que ya no hay mucho que escribir? No me atrevería a decir que ya escribimos todo lo que pudimos, pero si creo que hemos reciclado las mismas palabras y ya se nos agotó la creatividad. Los silencios son cada vez menos necesarios, pero sí increíblemente más rutinarios. Extraño cuando me escribías para describirme, cuando llenabas los espacios en blanco con palabras certeras y de una cacofonía sutil.


Lléname de palabras para que te pueda disfrazar de murmullos, lléname de silencios para que te pueda devolver mis miradas, lléname de súplicas para que te pueda arrancar mis ruegos, lléname de ti para que no muera el nosotros.


Palabras más, palabras menos...


JLS, sin palabras

9.12.10

Si...

Si el amor el camino te esconde,
si la duda desnuda tu andar,
si la sombra envanece el reproche,
si la niebla te devora al pasar.

Si el deseo te consume la vida,
si los traumas regulan tu paz,
si el recuerdo no deja salida,
y al olvido lo manda hacia atrás.

Si en tu cielo la estrella se esfuma,
si la noche no vuelve a empezar,
si la luz del destino no brilla,
y tu no quieres volver a volar.

Si el adiós no pesó demasiado,
y la esperanza se puso a orbitar,
sobre el mar que murió sonrojado,
por la pena de verte volar.

Si tu quisieras entrar a mi vida,
quizá extrañarías lo que ya no está,
quizá ni la risa consolara tu alma,
y yo perdería mi viaje final.

Si todo lo dicho desde antes y ahora,
tu lo creyeras y fuese verdad,
quisiera cubrir con tu brisa mi aroma,
y que por siempre todo fuera igual.

JLS, Noviember 1994

P.D: Cuando la inspiración toma su asueto, hay que echar mano de los registros.

13.11.10

Piedras sueltas...

Que el mar te susurre la belleza,
mientras te concentras en el ruido de mi eco...


Y sin pretextos que valgan,
perderme y no querer encontrarme.
Regreso implacentero, inplacentero...


¿Y la poesía donde queda?
Escondida en el cesto de basura,
compartiendo celda con la envoltura de las pilas del contro remoto...


Sin reliquias que endilgarle a la vida,
solo nos queda contemplar nuestra propia muerte...


JLS, lanzando pedradas a falta de botellas